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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Primera Linea Semptiembre 2009

13/09/2009
Ana Elena Pena


Victoria Francés: “El mundo del cómic sigue siendo muy machista”
Valenciana de 26 años, Victoria se ha convertido en una de
las ilustradoras españolas más cotizadas en todo el mundo. Sus heroínas románticas y góticas apasionan a miles de jóvenes, que hicieron largas colas para firmar sus libros en el último Salón del Comic de Barcelona. ‘Misty Circus’ (Norma) es su último libro, y el más personal.



Naciste en Valencia y allí diste tus primeros pasos como artista ¿Cómo recuerdas tu paso por la Facultad de Bellas Artes?
La facultad no me aportó prácticamente nada en cuestión de dibujo, ya desde el primer curso de carrera sentí que la ilustración era un género artístico totalmente infravalorado por los propios profesores. Por ello, me dediqué a experimentar con otras disciplinas artísticas como la performance, las instalaciones, el videoarte... A la larga, eso me ha permitido desarrollarme como artista de una manera más abierta.

Triunfaste ya con tu primera obra como ilustradora, ‘Favole’. ¿Fue difícil digerir ese éxito a edad tan temprana?
Pues sí, porque ni me lo esperaba ni me había preparado para ello. Yo esperaba pasar bastante más desapercibida y dedicarme a la ilustración sin presiones. Esa popularidad tiene cosas positivas, como la valoración de mi trabajo que hacen los que verdaderamente lo entienden, y otras negativas, como que se me acuse de egocéntrica y, en general, que se me juzgue sin ni siquiera conocerme.

Tu última obra, ‘Misty Circus’, gira en torno a un personaje marginal e incomprendido, pero extraordinariamente sensible, que acaba encontrando su lugar en el mundo. ¿Está de alguna manera inspirado en tus vivencias personales?
Sí, está inspirado en mis vivencias personales, sobre todo en mi infancia. De todos modos, todos los personajes que he dibujado desde mi primer libro, mantienen ese carácter marginal e incomprendido que dices. Toda mi obra esta dedicada a la búsqueda de la realización personal, del construirse a uno mismo y la propia mirada interior. Las tinieblas de mis vampiros o de mis niños huérfanos no son otra cosa que el mundo en el que están obligados a vivir. Lo que entiendo por “monstruo gótico” está muy vinculado a los mismos sentimientos que suele experimentar cualquier persona en circunstancias de aislamiento o marginalidad. Ése es el sentido de toda mi obra y mi discurso artístico real. En cuanto al circo, siempre lo he asociado con el sentimiento de intensa nostalgia que me inspiraba de pequeña.

En tus ilustraciones abundan las representaciones de mujeres bellas, pero también dolientes, desgraciadas o fatales. ¿Hasta qué punto consideras que hay en tu trabajo un discurso feminista?
Sí, en mi obra abundan las representaciones femeninas, pero la actitud melancólica no la muestro como particularidad exclusiva de lo femenino. También mis personajes masculinos son lánguidos y torturados. Mi obra tiene un punto feminista desde el momento en que mis intereses como mujer están reflejados en cada uno de mis dibujos. Con la ilustración, he mostrado muchas de mis experiencias reales, pero maquilladas mediante un escenario siniestro o vagando entre los corredores de un castillo. En mi obra ‘El corazón de Arlene’, he abordado historias de prostitución, maltrato de género, transfobia, homofobia e incluso he tratado el trauma que conlleva la amputación de un pecho en una mujer. El final del libro cuenta con un epílogo escrito por la Plataforma de Mujeres Artistas Contra la Violencia de Género. Mi obra no es como la de otros autores, que se centran en la sumisión de la mujer y muestran una imagen de ella pensada sólo para el disfrute de los hombres.

Ibas a publicar tu nueva obra con Planeta, pero al final has acabado haciéndolo de nuevo con Norma. ¿A qué se deben estas idas y venidas?
Es muy sencillo, cambié de Norma a Planeta porque ya había terminado con ellos la trilogía ‘Favole’ y no me sentía muy cómoda con la manera en que se estaba explotando mi obra. Eso me superó y decidí respirar aire fresco probando una nueva etapa, en este caso con Planeta. Entonces publiqué con ellos ‘El corazón de Arlene’, que es una fábula urbana muy diferente y me daba la oportunidad de tratar otras temáticas sin perder mi línea personal.
Pero me encontré con que Planeta no prestaba mucha atención a mi obra futura y sólo mostraba interés por los ‘Favole’ y la continua competitividad con Norma Editorial, descuidando la promoción de lo que yo estaba haciendo. Norma, en cambio, sí que apostaba por mi nueva obra y me hizo una propuesta muy interesante para ‘Misty Circus’. Entre las condiciones, tenían la voluntad de modificar los puntos que me incomodaron en mis anteriores pactos con ellos...

Cuentas fábulas para adultos y te declaras admiradora de la obra de Bram Stoker, Edgar Allan Poe y otros escritores románticos, pero ¿qué lecturas inconfesables escondes en tu mesilla de noche?
Nada que sea inconfesable de verdad. Por ejemplo, he leído muchísimas biografías de Marilyn Monroe. Colecciono todo sobre ella, y me conmueven su ternura, sus inseguridades y tristezas en contraste con el mundo de glamour que acabó con ella.
Y también al margen de mi icono cinematográfico ya declarado, me interesan libros sobre la magia wicca, sobre ciencias ocultas, libros infantiles... Soy una persona de contrastes, ¡eso está claro!

¿Cómo se desenvuelve una chica guapa como tú en los salones del cómic? ¿Aún persiste ese tufillo machista tan característico de este mundo?
Por desgracia, el machismo está escrito con mayúsculas en el mundo del cómic. Y no sólo entre los hombres, sino también entre las mismas mujeres... Decir que ahora vivimos en una sociedad mas abierta y tolerante donde la mujer es igual al hombre es una total hipocresía... En mi caso, la mayoría de los comentarios que reciben responden a un pensamiento machista, cuestionando mi vida, mi valía en la profesión y el hecho de que juegue con mi imagen o me arregle y vista de determinada manera para una sesión de firmas. Yo podría criticar el hecho de que algunos dibujantes vayan hechos unos pintas, que apesten a sudor en sus sesiones de firmas o que parezca que no tienen una vida aparte de sus dibujos, pero paso de meterme en la vida privada de nadie. Tampoco entiendo que la gente se moleste tanto conmigo porque me defina como una artista, más allá del rol secundario que suele concederse a los dibujantes de cómic.

¿Has tenido malas experiencias con fans obsesivos y gente por el estilo?
Me han pasado cosas muy especiales y muy raras, sí, pero la mayoría prefiero guardarlas bajo llave. Te puedo decir que me han escrito cartas preciosas donde me expresan el cariño hacia mi obra y lo mucho que les ha ayudado a elegir su propio camino, carpetas llenas de dibujos inspirados en los míos y hasta colgantes confeccionados por ellos mismos con mis ilustraciones incluidas. En particular hubo un chico que me conmovió bastante en una sesión de firmas. Me dio una carta donde me explicaba lo mucho que le había servido mi obra para superar una gravísima enfermedad.

¿Preparas mucho tus sesiones de fotos?
Sí. Para mí, son otra manera más de expresarme. Pienso en la idea que quiero transmitir y luego busco artistas dispuestos a colaborar conmigo, ya sean fotógrafos, estilistas, maquilladores, diseñadores, escenógrafos... Pero casi siempre parto de una idea previa, con bocetos del vestuario, el ambiente que quiero crear...

¿Qué proyectos tienes entre manos ahora mismo?
Ahora estoy centrada el segundo volumen de ‘Misty Circus’, en el que profundizo en mi visión melancólica y decadente del mundo del circo. Y por otra parte está por salir un nuevo libro de temática oscura en colaboración con el grupo de música francés Dark Sanctuary, con imágenes de inspiración gótica pero algo distintas a lo que vengo haciendo.

¿Cómo te gustan los hombres? ¿Lánguidos, depresivos y delicados?
[Risas] La verdad es que tengo un modelo ideal de hombre muy definido. Me suelen gustar con mucha personalidad, con cierto aire anárquico y que pasen de todo. Pero también me suelen gustar algo tímidos y me fijo mucho en si tienen algún tipo de señal física o imperfección que les defina. Además, después siempre te acaba por conquistar quien menos se parece a lo que te gusta.


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